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El silencio cómodo

Alejandro Benjamín Rodríguez

La conducta humana está limitada a ciertos criterios de comportamiento, la mayoría de las constituciones, leyes y normas están enfocadas a restringir al ciudadano a no hacer ciertos actos que se consideran ilícitos, pero hay una vertiente que no está limitada, la libertad de expresión y pensamiento. Tenemos la enorme garantía de poder decir, expresarnos y opinar lo que queramos pero aún así muchos de nosotros no nos sentimos libres al alzar la voz, pero realmente no es por cuestión política ni legal, sino un fenómeno dado por la represión social.

El silencio que nosotros mismos generamos se debe a la percepción de falta de audiencia, creer que nadie nos escuchará, que nuestro mensaje es poco relevante o nada original. Dicho ejemplo me recordó a una frase que dijo George Orwell; “La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír”, es cierto que si a tu público no le gusta lo que estás diciendo no tienen la obligación de escucharte o seguirte, pero también es cierto que no a todos les puedes agradar. Es inútil comprar nuestro trabajo con los top sellers, top 40, trending topic, most viewed, etc. porque esos contenidos están dedicados a un público amplio y dominante.

Como individuos estamos regidos por varios aspectos sociales que limitan nuestro comportamiento, la opinión pública es una de ellas. Cuando una persona actual opina de una manera que no está predeterminada por la sociedad, esta es reprimida porque su comportamiento no es aceptable y no pertenece a los sistemas de conducta de la mayoría. Como consecuencia la persona que atentó con el orden común de las cosas es aislado de la sociedad, ese es el principal miedo de las personas al momento de querer opinar o decir algo, tener miedo a perder la posibilidad de seguir conviviendo en comunidad.

El precio de vivir en una sociedad muchas veces es ceder a lo que la mayoría quiera, pero también es cierto que no siempre lo que todos hagan significa que esté bien. Es esperanzador saber que hay comunidades, minorías y pequeños nichos que comparten opiniones alternativas, que se encuentran silenciados o aislados por sus creencias y están buscando personas que compartan sus gustos y aspiraciones para volver a alzar la voz. Si bien, podemos contribuir a empoderar y devolverte su lugar a aquellas personas que han caído en un rotundo silencio a causa de sus opiniones, o esperar a que en cualquier momento seamos minoría y nosotros tengamos que ceder nuestra voz.

A lo largo de los últimos años han existido grupos que han protestado y expresado su inquietud por diversos temas, pero no siempre han sido respaldados por la sociedad porque sus ideas son poco comunes o arriesgadas, pero ¿qué sería de nosotros si nunca hubieran expresado su visión de cómo deberían hacerse las cosas?. Tenemos una gran resistencia al cambio, pero más que nada, tenemos una gran resistencia a callar nuestra propia voz.


Alejandro Benjamín Rodríguez
Estudiante de comunicación en la Universidad de las Américas Puebla, actualmente realiza su servicio social en Rizoma Gestión Cultural.

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