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Nosotros los jueces

Diana Laura Becerra Romero

Alguna vez, ¿te imaginaste a ti mismo como un juez?, de los que acostumbramos a ver en series o películas, esos que escuchan ambas partes de un problema y buscan la solución más justa; quizá no, pero en fin, no todos tenemos la capacidad de juzgar de esa manera.

Nosotros somos seres que están diseñados para vivir en comunidad, es raro encontrar humanos que vivan apartados del resto puesto que lo social es fundamental en nuestras vidas. No obstante habiendo tantos de nosotros en el mundo, podemos observar que no todo es paz ni armonía.

Claramente si estuviéramos solos contra el mundo no tendríamos juicios que emitir de nuestros semejantes, pero es por ello que crecemos en comunidad, y claro nuestra comunidad de jueces, porque a pesar de que la gran mayoría no tiene la capacidad de discernir adecuadamente, escuchar y actuar en ese orden o algunas más cualidades que se necesitan, todos y cada uno de nosotros emitimos juicios.

Bien, los juicios que creamos de las cosas y personas que comparten un mismo entorno con nosotros, se vuelven parte de la vida, ya que no podemos pasar un día sin juzgar, y claro no siempre con respecto a acciones, también cuenta la actitud, la vestimenta, las características anatómicas, fisiológicas, en fin, juzgar es una de las pocas acciones en las que vemos a un ser humano de manera integral y holística.

Todos queremos ser jueces en determinado momento y creemos que con nuestro juicio, las cosas van a ser diferentes, más el error de que solo se nos da por hablar, compartirlo con unos cuantos, tomando jamás una verdadera decisión que nos permita actuar en pro de las circunstancias.

Cada uno de nosotros, conoce los juicios que solemos hacer, todo el tiempo, todos los días, y aún sabiendo que por más que juzguemos algo o a alguien, las cosas no van a cambiar sin una acción de impacto. Seguimos haciéndolo, quizá solo por costumbre o porque emitir juicios de algo que no conocemos nos hace sentir más seguros en nuestro entorno controlado.

Sin embargo sabemos también que el juzgar sin conocer la totalidad de los hechos es algo inadecuado, y bueno es jamás nos detiene al momento de hablar de algo o de alguien.

Ahora bien, en una sociedad como la que tenemos hoy en día es muy común juzgar entre profesiones y/o ocupaciones, los estudiantes juzgan a los trabajadores, los trabajadores a sus superiores, sus superiores a los políticos, y bien se crea un ciclo en el cual todos somos juzgados y en el cual todos estamos contra todos.

Con esta presión social, las personas suelen encontrar sentimientos que se relacionan de sobremanera con las opiniones que los demás tienen de su persona, si son juicios buenos, se enaltecen, si son malos los deprimen, y quienes los emiten, solo los dejan pasar para poder seguir juzgando a alguien u otra acción más.

Seamos precavidos con las frases que salen de nuestros labios, de nuestros dedos, de nuestro rostro, nunca sabemos que es lo que las demás personas pasan ni porque toman las decisiones que toman, y si lo sabemos debemos ser más consientes al respecto, juzgar es algo que todos hacemos pero no por eso significa que lo hagamos bien.

Seamos congruentes y actuemos de la mejor manera, de la forma en que nos gustaría ser tratados, juzguemos como es debido, conociendo todos los hechos y buscando soluciones, y si no estamos dispuestos a esto, entonces solo abstengámonos al respecto.


Diana Laura Becerra Romero
Estudiante de Enfermería con habilidades en la vida laborar. Amante del servicio a los demás, la naturaleza y los animales. “No esperes nada de nadie, solo te llevará a enorgullecerte o decepcionarte de algo que no hiciste”.

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