La facilidad en el arte

Por Manuel Bonilla

La “apariencia de facilidad” es una característica recurrente de la obra de arte. Es un elemento que permite distinguir al objeto estético, tanto como la riqueza del contenido objetivo que es elaborado en la composición artística, o el consumado dominio en el plano de la técnica. No significa, sin embargo, hacer las cosas con especial facilidad, o con ese gesto que distingue al negligente descuido de los diletantes, siempre cuidadosos en su estudioso desdén de lo vulgar y lo característico.

Se puede aparentar facilidad en la obra después de haber superado las mayores perplejidades, o las mayores desdichas imaginables que puede traer la labor creadora, y verdaderamente, a veces no hay cosa más ingrata que la labor artística.

Petrarca hacía y rehacía sus poemas incesantemente, insatisfecho con el efecto estético de un solo verso (los famosos poemas delicados a Laura, no los dejó de corregir hasta el final de su vida); Flaubert pasaba noches sin alcanzar el sueño y descanso reparador por no poder darle sentido a un párrafo o redondear adecuadamente una página (con emoción le contaba en una carta a Louise Colet, cómo se había pasado la noche en vela en la búsqueda de un solo adjetivo), Maupassant revisaba las versiones de sus cuentos una y otra vez, con la fijación que presagiaba el colapso mental del final de su vida. Ejemplos estos de que en ocasiones la disciplina de la creación artística puede ser una carga y tan pesada como cualquier otra.

Ni el genio más grande ha podido evitar un momento de perplejidad frente a sí mismo y frente a su obra, e incluso de alguien como Mozart, que se ufanaba por nunca revisar lo que componía, se sabe que corrigió su sinfonía número 40 por lo menos una vez.

Parece que la dignidad de lo creado se engrandece por las dificultades que se ha tenido que sortear para llegar al fin anhelado. Y cuando se estudia la historia del arte, sorprende cuando se conoce lo que se ha tenido que pasar para obtener un resultado aparentemente tan sencillo.

De Rothko se dice que exigía hasta el punto de sentírsele menguar el corazón, y trabajaba por días, indeciso del resultado, cuando creaba aquellas famosas pinturas que sólo se reconocen por un color elocuente que domina el lienzo todo, o lo comparte con otro de trazos fuertes y difusos; obras que al ojo desinteresado parecería que las podría pintar un niño o un aficionado, pero que tenían tras de sí toda una vida de experiencias artísticas. Y como ese puede prodigarse los ejemplos.

Todo arte descubre dificultades que el artista debe desvelar y resolver para crear algo, ya se trate de complicaciones inherentes al género, a la materia, o a su propia psicología. La facilidad de la obra de arte no corresponde con simplicidad de la creación, ni tampoco al incierto proceso de la comprensión de los lectores o espectadores. Es una ficción, que viene como resultado del buen hacer del creador. Ocurre en todo lo que ha sido creado, cuando es vital y genuino, que de algún modo aparece fácil y espontáneo, cuando nos acercamos a él como el resultado cristalizado de un decisivo esfuerzo.

No sorprende que un creador sensible como Schiller describiera a la obra artística como la idea de la “libertad en apariencia”, con la conciencia de quien sabe lo mucho que ha debido de trabajar para dar lugar a la imagen de algo concebido sin restricciones y sin limitaciones.

El artista es aquella rara criatura que se somete de suyo propio a las tribulaciones y esclavitudes, para dar la apariencia de lo libre, lo fácil y lo bello.


Manuel Bonilla @manuelbonillab
Ávido lector, melómano, escritor errático



La experiencia de trabajar para la cultura en México

Por colaboradores de Rizoma Gestión Cultural

Un trabajo, cualquiera que sea, debería ser un escape de energía, ideas y experiencias que desarrollen recursos para mejorar la sociedad en donde vivimos. Trabajar en Rizoma, no es la excepción.

Un rizoma es una serie de tallos conectados y ramificados. Cada bulbo genera un nuevo brote y se relaciona con los demás, descentralizados, interdependientes. También es, en términos de filósofos de Gilles Deleuze y Féliz Guattari, basados en ese fenómeno natural, una estructura en el que cualquier elemento puede influir en otro. Entonces, Rizoma Gestión Cultural adopta ese nombre y sus conceptos y proyectos, plantea que diferentes disciplinas artísticas se conjuguen en una organización y se fortalezcan recíprocamente, como en un rizoma.

Para Eduardo Correa, Mariano Amador, Alfredo Lezama y Verónica Cortés, socios fundadores de Rizoma Gestión Cultural en 2009, ha sido más que una empresa que se dedique a crear de proyectos culturales para niños y adolescentes, una nueva manera de descubrir formas de imaginar, pensar y vivir.

Más de 300,000 mil han sido los espectadores que han visto alguna producción de Rizoma Gestión Cultural y todas las experiencias creadas hasta el momento han contribuido efectivamente, creemos a mejorar nuestra sociedad.  

Actualmente el equipo de colaboradores está conformado por trece colaboradores que desde su trabajo ya sea administrativo, de gestión o limpieza, todos contribuyen a un fin en común y sin cada una de las tareas del amplio proceso de realizar un proyecto cultural, no sería posible una trayectoria como la que hasta ahora hemos construido.

Rizoma ha sido hasta el momento la plataforma para que artistas nacionales e internacionales expongan su trabajo y puedan desarrollar disciplinas artísticas a nuevos públicos. Para ello, es necesario un proceso de planeación, investigación, gestión y operación tanto de recursos como de logística para que se haga posible y entonces, un público cautivo esté en contacto con el arte.

El trabajo de cada uno de los colaboradores de Rizoma, con ayuda de entusiasmo, creatividad y tiempo crea en conjunto, interés y gusto hacia las artes escénicas en nuevas generaciones.

Agradecemos a cada uno de los profesionistas y colaboradores que han desarrollado en Rizoma un camino, un proyecto y han creído en la idea inicial de la empresa. Nuestro objetivo es construir nuevas y mejores circunstancias para seguir aportando cultura a nuestra cultura.

A todos ¡Gracias por ser parte!


Rizoma Gestión Cultural
Texto conformado por las opiniones de los colaboradores actuales de Rizoma Gestión Cultural.



Ya llegó la rama: Tradición veracruzana

Idea de Verónica Cortés Álvarez
Texto creado por los colaboradores de Rizoma Gestión Cultural

“Naranjas y limas, limas y limones, más linda es la virgen que todas las flores”

La rama es una tradición navideña que tiene lugar durante las fechas de fin de año, más conocidas en México como “las posadas” que comprenden del 16 al 24 de diciembre, en el sur del estado de Veracruz, desde la región de las Llanuras de Sotavento, Cuenca del Papaloapan y los Tuxtlas.

Dicha tradición comprende adornar una o varias ramas frondosas de cualquier árbol con faroles, papel, escarchas de colores y globos, de manera similar a un árbol de Navidad. Después, se realiza una procesión con cantos en la noche por parte de la comunidad o el grupo que adornó la rama para recorrer la colonia en compañía de amigos, familiares y vecinos.

Los antecedentes de esta fiesta veracruzana podrían remontarse a la antigua Inglaterra medieval, sin embargo también se dice que en las ramas que fueron originadas en la zona rural de Veracruz, convergen elementos indígenas, españoles y afrocubanos. Los indígenas realizaban una festividad que coincidía con las fiestas decembrinas, llevando una rama llamada versúchil, que representaba la renovación de la naturaleza, y en la que se tocaban piezas musicales al ritmo de panderetas, sonajas y guitarras, que conforman la influencia española; y de coros, claves y cantos llamados aguinaldos afrocubanos. 

Como todas las tradiciones mexicanas, la de la rama fue evolucionando arraigándose en la región del Sotavento, apareciendo luego en el Puerto de Veracruz al iniciar el siglo XX, y en Xalapa durante la tercera década de ese siglo. En un principio en Veracruz sólo se veían por las calles las ramas que recibían las familias que provenían de Tlacotalpan o de Alvarado, pero que que vivían en el Puerto. 

En Alvarado las ramas se elaboraban sobre la flor del maguey que se da en las arenas de los médanos costeros, éstas eran rectas de poco peso y con las ramas en la copa que facilitan su adorno, mismo que se complementaba, cuando no había faroles ni esferas, con naranjas y limas. También se adornaba con cadenas de papel el Nacimiento con el niño Jesús y, con este escenario ambulante, se recorría la población casa por casa, entregándoles una rama y amenizando con villancicos de la época.

En Xalapa la rama (de cualquier árbol) actualmente se adorna con faroles de papel, dulces, figuras de papel de china, estrellitas plateadas o doradas, o cualquier otro adorno brillante. Se reúnen varios niños, aunque a veces también adolescentes y adultos que salen con la rama adornada a cantar por el vecindario, canciones relacionadas con el nacimiento de Jesús, haciéndose acompañar con panderetas, guitarras y sonajas. En este andar, se solicita el aguinaldo, ya sea en dinero o en especie, como guayabas, naranjas, tejocotes, cañas o juguetes. 

Una tradición que debemos conservar para reunir a la familia y los amigos con propósitos de entretenimiento pero sobre todo de convivencia y comunidad.


Verónica Cortés Álvarez
Licenciada en danza de la Universidad de las Américas Puebla, además de coreógrafa, actriz y bailarina en Rizoma Gestión Cultural. Actualmente coordina la operación de talleres y es colaboradora de diversos proyectos culturales.



Las industrias creativas en México: un futuro para la cultura

Pedro Daniel García Muciño

Texto publicado en revistapensamientolibre.com

Desde hace relativamente poco tiempo se comenzó a medir el impacto que los bienes y servicios culturales aportan a la economía nacional; si dejamos de lado la tradicional visión de costo y gasto que la materia genera, y la miramos como un activo que, efectivamente, dados el impacto y los alcances de sus acciones, son parte indiscutible de la actividad económica nacional. Esta visión se reforzó con datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, quien reconoce que la aportación de la cultura al PIB es de 2.8 por ciento, lo que se traduce en 450 mil 683 millones de pesos.

A ello se suma, que según los resultados preliminares de la Cuenta Satélite de la Cultura de México en 2014, los empleos vinculados con el sector cultural ascendieron a poco más de 1 millón 25 mil, que representan el 2.4 por ciento respecto del total de empleos a nivel nacional.

Con este panorama, vale la pena plantearse la necesidad de establecer el mecanismo idóneo para apuntalar el desarrollo de las actividades artísticas y culturales, no sólo desde el enfoque de la promoción y la difusión, sino también dentro de las cadenas de valor que generen ingresos a sus protagonistas y partícipes, con evidente repercusión en la economía nacional.

Es claro a la vista que parte de ese mecanismo son las empresas creativas y culturales, tomadas en cuenta por sí mismas o como una parte de la industria turística nacional. Son lideradas por empresarios o emprendedores organizados con el propósito de producir y comercializar temas culturales, ya sea en productos como en servicios. Sus alcances pueden ser locales y filantrópicos o comerciales de carácter regional o nacional; generan fuentes de empleo y fortalecen la identidad cultural de las sociedades en cada una de sus manifestaciones, para el consumo de públicos extranjeros.

El florecimiento de estas agrupaciones, que son cada vez más visibles dentro del complejo entramado de la actividad cultural, debe ampliarse y promoverse con fuerza para garantizar que todos sus componentes generen impactos positivos y actúen como puente entre los sectores económico y cultural, de manera que pueda encararse el reto de desarrollar un sistema sostenible de industrias culturales, que de forma natural les permita involucrarse en aspectos económicos.

Para ello, es indispensable la participación de diversos sectores de la sociedad, que articulen acciones con miras a generar un mercado de consumo cultural que propicie su desarrollo y supere las complejidades de la formalización legal, los requisitos fiscales y la confusa ponderación de sus costos; factores que generan desaliento y desinterés en quienes tienen todo para dar el paso pero se retraen, se autoexcluyen y se mantienen temerosos de correr el riesgo.

Por otra parte, no debe perderse de vista que las industrias creativas; ya sea un músico o artista que presta sus servicios particularmente o una agrupación formal que genera productos artísticos para ponerlos a la venta, sin olvidar nichos de oportunidad como el diseño, la cocina de autor, la industria editorial independiente, los festivales o las artesanías; están siempre a la expectativa de la volatilidad financiera. Comprometidos con su disciplina, se ven obligados a capacitarse constantemente, pero con la debida visión emprendedora y la incansable búsqueda de financiamiento, además del intercambio de experiencias exitosas gracias a las nuevas tecnologías, puede consolidarse un proyecto de negocio capaz de generar espacios laborales y derrama económica en su entorno, y que a mediano y largo plazos incentive a nuevos emprendedores.

Por lo anterior no es exagerado señalar que el futuro de la cultural en México irá aparejado al crecimiento y consolidación de más industrias creativas, que sin alejar a la cultura de su sentido primigenio, como una manifestación de la creación humana; empezarán a motivar condiciones multiplicadoras que a su vez generarán más acciones artísticas y culturales, con lo que el sector evitará depender exclusivamente del presupuesto público y podrá asumirse como productivo, redituable y trascendente en materia de ingresos; que dignifique la labor del artista o creador, quien ya no puede conformar su satisfacción al aplauso del público, sino que a través de su trabajo tomará un lugar en la fórmula económica que contribuye al desarrollo nacional.

El reto corresponde sin lugar a dudas al sector público que deberá ser capaz de arropar sin reservas el crecimiento de estas industrias e impulsarlo; de tener una adecuada visión para participar en la formación de públicos de consumo cultural, de alentar a la iniciativa privada y de fortalecer el mismo crecimiento en la investigación y la academia, que termine por generar un círculo virtuoso que romperá paradigmas y añejas concepciones de todos los involucrados, empezando, desde luego, por los mismos artistas y creadores, para ubicar con altura de miras, el lugar que la cultura merece como factor fundamental del desarrollo económico y social de nuestro país.


Pedro Daniel García Muciño
Maestro en Derecho, subdirector del Instituto Mexiquense de la Juventud y Presidente de la Fundación Ideas Libres, A.C.



¿Emprendedores o empleados?

Camila Alicia Ortega Hermida

Texto publicado en youngmarketink.co

Los millennials, caracterizados por estar siempre conectados, amar los dispositivos móviles y la comunicación instantánea, y por tener una actitud positiva frente a la vida, están transformando diferentes aspectos del mundo moderno, como la educación y el ámbito laboral.

La llamada “Generación Y” tiene una perspectiva radicalmente diferente de lo que es, debe ser y puede ser su vida. La mayoría de estudios coinciden en que ésta es una generación optimista frente al futuro, dispuesta a trabajar y crear de forma colaborativa, con un espíritu emprendedor y una sensibilidad social mucho más alta que las generaciones anteriores.

Según señala Forbes, estos jóvenes, nacidos entre mediados de los años 80 y mediados de los 90, representaron el 75% de la fuerza laboral en el 2015. Sin embargo, hoy ya son el segmento de trabajadores más grande y están redefiniendo el clima y la estructura organizacional de las empresas a través de la demanda de cambios contundentes que abran mayores espacios de participación, permitan impulsar proyectos sostenibles y generen oportunidades para desarrollarse individualmente. Muchos de ellos han abandonado sus estudios para emprender; otros, prefieren ganar un poco de experiencia en el sector laboral, antes de dar el salto. ¿Qué ocurre en medio de esa fricción?

Los millennials son una generación optimista frente a la vida. Consideran que sus manos tienen el poder de transformar positivamente la sociedad. Gracias a esta mirada positiva, las personas que pertenecen a esta generación suelen tener expectativas muy altas de lo que será su vida laboral y les parece indispensable llegar al punto más alto en su profesión.

Una encuesta realizada por Telefónica a personas entre los 18 y 30 años de alrededor de 27 países, revela que los millennials latinoamericanos están altamente enfocados en ascender en su carrera y en el emprendimiento. Asimismo, un estudio realizado por la cadena de televisión MTV, llamado “No Collar Workers”, realizado a millennials estadounidenses entre 19 y 28 años, muestra que el 90% de los encuestados consideran que merecen trabajar en lo que siempre han soñado y que el 50% prefieren no tener empleo, antes que tener uno que odien o que no sea afín con sus gustos e intereses.

Muchos millennials no encuentran atractivo desarrollar una carrera profesional dentro de una sola empresa, a menos que sea la suya. Según afirma el investigador sobre diferencias generacionales Haydn Shaw, en una entrevista con Forbes, las personas que pertenecen a la Generación Y están dejando sus primeros empleos al cabo de dos años de haberlos empezado. Esto se debe en buena parte, según explica, a que cuando se enfrentan a la vida laboral, se encuentran con estructuras organizacionales muy rígidas, escasa retroalimentación de parte de sus superiores, poca colaboración y baja cultura de innovación.

¿Cómo es entonces el espacio de trabajo que sueñan la mayoría de estos jóvenes?

Lee más en:
http://www.youngmarketing.co/millennials-empleados-o-emprendedores/#ixzz4v7jQEAwi


Camila Alicia Ortega Hermida
Obsesionada por el futuro de la educación, la relación entre el aprendizaje y la tecnología como un vehículo para transformar al mundo por medio del emprendimiento y la innovación social.



Civismo Digital

Dafne Tenorio

Al iniciar el ciclo escolar es altamente probable que empieces a notar que tu hijo tendrá asignaturas relacionadas con sus habilidades digitales más allá de la clase de computación. Una de esas asignaturas o simplemente uno de los temas a cubrir será “civismo digital”.

Y puede también que en este momento empiecen a pasar por tu mente ideas como “si no entiendo nada de esto, ¿cómo voy a supervisar las tareas de la asignatura?” No te preocupes, esto es nuevo para todos, aprovecha la oportunidad para aprender de la mano de tus hijos.

Entonces ¿qué es exactamente el civismo digital? Traslada todas esas reglas de interacción social a la comunicación digital. Así de sencillo. Lo que no se vale frente a frente, no se vale a través de cualquier tipo de comunicación digital. El civismo digital es precisamente ese conjunto de reglas que rigen la convivencia que entablamos con otros humanos, no siempre identificados, con los que entablamos comunicación a través de medios digitales.

¿Cuál es la forma correcta de conducirte en la colectividad? ¿Qué actividades sociales desarrollaste durante tu vida que te permitieron convivir correctamente con tus semejantes? Las mismas reglas que aprendiste para conducirte en colectividad desde que eras niño y todas esas habilidades sociales que fuiste desarrollando son exactamente las mismas que aplican a la colectividad digital, por ello la regla nodal del civismo digital es: No hagas a través de la pantalla aquello que no te atreverías o no considerarías correcto hacer frente a frente o en colectividad.

Algunos educadores han cometido el error de argumentar que el civismo digital se trata de un conjunto de regulaciones que aplican específicamente al Internet. Nada más lejos de la realidad. Aquí hay un factor fundamental para la comprensión del civismo digital: el Internet no es un lugar, el Internet es un medio. Si esto aún te suena muy académico te la pongo más sencilla: la televisión no es un lugar, es un medio a través del cual se transmiten contenidos, los mismo pasa con Internet, es un medio a través del cual circula contenidos.

Por ello cuando escuches sobre “civismo digital” podemos decir que casi todos tenemos algún nivel de expertise en el tema. Las interacciones sociales son las mismas, el escenario es distinto, que no te asuste, que te ocupe.

Como adulto responsable de la formación de tus hijos a lo largo de tu vida has desarrollado habilidades sociales y de convivencia que te confieren un cierto nivel de experiencia en convivencia humana, solo traslada estas habilidades al ámbito digital y verás como ya posees un cierto nivel de experiencia en civismo digital.

Espero tus comentarios en @dafnetenorio y recuerda que en la formación de tus hijos estás haciendo lo absolutamente mejor con los recursos que tienes, acrecienta esos recursos, en la red hay muchos de los que echar mano.


Dafne Tenorio
Publicista para instituciones educativas y sin fines de lucro. Columnista en radio, televisión y medios impresos en temas de educación, formación y civismo digital.



Arte con valor significativo

Xavier J. Marín

Durante toda tu vida has escuchado la palabra “arte” en diferentes lugares y proveniente de varias personas, al escuchar esa palabra de cuatro letras inmediatamente se proyecta en la cabeza obras realizadas por artistas famosos como Pablo Picasso, Leonardo Da Vinci, Diego Rivera, entre muchos otros. En letras de la Real Academia Española, arte; “es una manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros”.

Arte es una palabra bastante corta para englobar su significado, puesto que dejando a un lado la definición oficial, se puede escuchar las voces de todas las personas invadidas por aquello llamado inspiración, gritando al viento su propia definición. En concuerdo con la Real Academia, efectivamente “arte” es una manifestación de la actividad humana, pero ¿por qué limitar el significado que encierran estas cuatro letras solo en recursos plásticos, lingüísticos y sonoros?

Cada persona en el mundo tiene su propia definición de arte, expresándola a su forma y método, a palabras de un gran sabio “El arte es la expresión de los más profundos sentimientos por el camino más sencillo”, Albert Einstein tiene toda la razón, para lograr algo artísticamente hermoso, lo único que se necesita es escuchar a tus sentimientos, porque hasta la rabieta más absurda, con la ayuda del arte, se puede convertir en algo tan bello como una obra de teatro, una muestra de danza, un cuento, una película o el método que sea de su preferencia. Sólo es cuestión de inhalar inspiración y crear tu propia definición artística, Leonardo da Vinci dijo un día; “La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte”.

Seguir tu instinto y soltar el razonamiento, es lo ideal para llegar a tu método artístico, al conseguir el método conviértete ese nombre ambiguo, en un adjetivo calificativo positivo tanto para ti como para el mundo. De esta manera los demás logren apreciar el valor significativo de tu expresión, y muestres que arte es una voz que grita hablada con el corazón para poder vislumbrar y resonar en el corazón de otras personas, y así puedan observar la manera en la que otro artista ve el mundo.


Xavier J. Marín
Estudiante de la carrera de Comunicación interesado en medios de comunicación, publicidad y radio. Siempre siendo fiel a su esencia y creyente que el amor como el arte siempre debe ser libre.



¡Todos somos africanos!

Juan Manuel Ramírez Reyes

¿Adán y Eva usaban rastas?¿Eran negros? Se que de golpe te puede caer esta pregunta, pero no quiero partir desde este punto, y con el fin de entender la importancia de lo que se pueda contestar o crear con estas preguntas. ¡Yo creo que definitivamente si! Eran negros, pero a lo largo de la historia el racismo nos invita a tomar un té de olvido con dos cucharadas de amnesia, nos ciega el hecho de estar de frente con nuestro origen y entender porque todos venimos del mismo lugar. Nuestros parientes más lejanos fueron nacidos de estas tierras, [África] abuelos emigrantes que se dejaron a la manos del sol el cual se encargó de darles las diferentes tonalidades de piel y dejar una amplia bandeja de colores para el ser humano. Entonces ¿Por qué razón el humano de piel oscura a sido peor tratado y peor vivido por toda la historia contada? Pareciera que está condenado por nacimiento a ser degradado y esclavizado por el hombre blanco, amarillo, azul o rojo.

¿Sangre blanca o sangre negra? En 1942 en los Estados Unidos Mexicanos se prohibió la mezcla en trasfusiones de sangres, no era permitido por ningún medio mezclarlas obviamente para bien de la blanca, aunque ya no como decreto pero miles de seres humanos siguen este patrón en nuestros días. La maquina esclavista que traga oro sigue viva lamentablemente, pero no es oro amarillo, es oro de color negro.

Si desconocemos nuestra historia estamos condenados a nunca saber y entender de donde venimos, el entender que si Adán y Eva eran africanos o por consecuencia de piel negra es darnos la oportunidad de abrirnos a nuestro verdadero origen y hacer un lado el mal que provoca que nos distingamos por el color de piel, si tendríamos que culpar a alguien de esta maravillosa diversidad de colores en la piel, el único y responsable culpable es el sol.

Todos hasta el más blanco resplandeciente y amarillo ser humano es africano, entonces porque razón si todos venimos del mismo sitio no podemos entender que somos iguales, que lo único que se nos otorgó es una variedad de tonalidades en la piel para darle color y diversión a la vida, los colores en la piel no sirven para clasificarnos y mucho menos para darnos jerarquías, los colores en la piel no deberían ser motivo de desigualdad, esclavitud, hambre o enfermedad. No debemos condenar a quien por cuestiones naturales es oscuro o blanco de piel, tenemos el estereotipo de humano bien clavado en la mente, el hombre blanco domina y el hombre de color esclaviza en cualquier nivel.

En nuestra historia inicial en donde importaba ser cazador y no ser cazado, ser boca y no ser bocado, ellos fueron los soldados sin armas, los guerreros sin garras que dieron camino a la supervivencia, gracias a esta raza hoy debemos que somos algo y no le damos el crédito que se merecen. Gracias a esta raza de pómulos gruesos, labios enormes y ojos deslumbrantes, somos habitantes de estas tierras, pero hasta a la muerte que es lo más trágico que tenemos, le hemos dado su color, la ejemplificamos de color negro cuando en realidad la muerte debe ser de color blanco, pues es el verdadero color de lo único que queda cuando partimos, los huesos.

Somos ojos que no quieren ver la importancia y valor que tiene este color brillante de piel, hoy en África sus habitantes viven día a día la lucha incesante contra los estereotipos empedernidos del occidente y los hacen de la mejor forma a través de la música. Nigeria, Sudáfrica, Ghana son de los lugares en donde la expresión musical se convierte en herramienta de los derechos de la gente, se convierte en un escudo que protege las raíces y pensamientos de los africanos. Encontraron en las letras de sus canciones la mejor forma de manifestarse en contra del imperialismo occidental.

Destacados músicos de estos lados del mundo gritan y expresan sus derechos y necesidades como raza negra, Youssou N Dour de Senegal, Nneka nigeriana, Hugh Masekela de Sudáfrica son algunos de los principales de la raza negra.

Las estrellas deberían de ser negras las maravillas deberían de ser de color oscuro, ahora cada vez que en tu dúa común por la calle encuentres una estrella negra andando en el camino, recuerda que a esta raza le debemos mucho, somos totalmente y absolutamente iguales, ni mejores ni peores y que ellos y ellas representan el inicio de todo, porque absolutamente todos somos africanos.


José Manuel Ramírez Reyes
Licenciado en Ciencias de la Comunicación, por parte de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, colaborador de suplemento “Ser Universitario Periódico Síntesis” y Diseñador Editorial de Playboy México.

juzgarjunio

Nosotros los jueces

Diana Laura Becerra Romero

Alguna vez, ¿te imaginaste a ti mismo como un juez?, de los que acostumbramos a ver en series o películas, esos que escuchan ambas partes de un problema y buscan la solución más justa; quizá no, pero en fin, no todos tenemos la capacidad de juzgar de esa manera.

Nosotros somos seres que están diseñados para vivir en comunidad, es raro encontrar humanos que vivan apartados del resto puesto que lo social es fundamental en nuestras vidas. No obstante habiendo tantos de nosotros en el mundo, podemos observar que no todo es paz ni armonía.

Claramente si estuviéramos solos contra el mundo no tendríamos juicios que emitir de nuestros semejantes, pero es por ello que crecemos en comunidad, y claro nuestra comunidad de jueces, porque a pesar de que la gran mayoría no tiene la capacidad de discernir adecuadamente, escuchar y actuar en ese orden o algunas más cualidades que se necesitan, todos y cada uno de nosotros emitimos juicios.

Bien, los juicios que creamos de las cosas y personas que comparten un mismo entorno con nosotros, se vuelven parte de la vida, ya que no podemos pasar un día sin juzgar, y claro no siempre con respecto a acciones, también cuenta la actitud, la vestimenta, las características anatómicas, fisiológicas, en fin, juzgar es una de las pocas acciones en las que vemos a un ser humano de manera integral y holística.

Todos queremos ser jueces en determinado momento y creemos que con nuestro juicio, las cosas van a ser diferentes, más el error de que solo se nos da por hablar, compartirlo con unos cuantos, tomando jamás una verdadera decisión que nos permita actuar en pro de las circunstancias.

Cada uno de nosotros, conoce los juicios que solemos hacer, todo el tiempo, todos los días, y aún sabiendo que por más que juzguemos algo o a alguien, las cosas no van a cambiar sin una acción de impacto. Seguimos haciéndolo, quizá solo por costumbre o porque emitir juicios de algo que no conocemos nos hace sentir más seguros en nuestro entorno controlado.

Sin embargo sabemos también que el juzgar sin conocer la totalidad de los hechos es algo inadecuado, y bueno es jamás nos detiene al momento de hablar de algo o de alguien.

Ahora bien, en una sociedad como la que tenemos hoy en día es muy común juzgar entre profesiones y/o ocupaciones, los estudiantes juzgan a los trabajadores, los trabajadores a sus superiores, sus superiores a los políticos, y bien se crea un ciclo en el cual todos somos juzgados y en el cual todos estamos contra todos.

Con esta presión social, las personas suelen encontrar sentimientos que se relacionan de sobremanera con las opiniones que los demás tienen de su persona, si son juicios buenos, se enaltecen, si son malos los deprimen, y quienes los emiten, solo los dejan pasar para poder seguir juzgando a alguien u otra acción más.

Seamos precavidos con las frases que salen de nuestros labios, de nuestros dedos, de nuestro rostro, nunca sabemos que es lo que las demás personas pasan ni porque toman las decisiones que toman, y si lo sabemos debemos ser más consientes al respecto, juzgar es algo que todos hacemos pero no por eso significa que lo hagamos bien.

Seamos congruentes y actuemos de la mejor manera, de la forma en que nos gustaría ser tratados, juzguemos como es debido, conociendo todos los hechos y buscando soluciones, y si no estamos dispuestos a esto, entonces solo abstengámonos al respecto.


Diana Laura Becerra Romero
Estudiante de Enfermería con habilidades en la vida laborar. Amante del servicio a los demás, la naturaleza y los animales. “No esperes nada de nadie, solo te llevará a enorgullecerte o decepcionarte de algo que no hiciste”.

utopiamayo

¿Para qué sirve la utopía?

José Manuel Ramírez Reyes

¿Qué tal si nos desintoxicamos? Y nos dejamos llevar por una mente puta y libre que nos brinde la oportunidad de crear una visión distinta a la realidad, ¿Qué tal si deliramos un poco?. No sé que tan importante pueda resultar pero con el único fin de poder alcanzar lo imposible o de imaginar lo imaginable… bueno dejen les comento que mientras escribo, me acompaño por una pieza musical titulada Daydreaming de Radiohead, con el objetivo de medicar la mente, como tomarse la pastilla y dejarse llevar por el efecto.

Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Lo primero que me nace en la mente es lo escrito por Tomás Moro, esa utopía salpicada de negatividad que asemeja a lo irrealizable, que raya en la perfección, la que puede provocarnos que nos detengamos en el camino falto de ilusiones o sueños. Dicen que; “los soñadores jamás deben de aprender” siempre deben de equivocarse para no dejar de avanzar, esta manera de interpretación nos puede dejar barreras en el camino que nunca podremos tirar, pues se convierte desde el punto de partida en algo que es imposible de obtener, se transforma en una hermana de la perfección, por esta razón, podemos terminar por aprender obteniendo experiencia que nos limitará en todos los sentidos a poder soñar.

¿Para qué sirve? Pero me concentraré o contaminaré con la primera idea de dicha palabra, seguro me estoy metiendo en un lio, pero lo insistiré a mi mente que se abra a la oportunidad de la infamia, se deje llevar por lo absurdo, existe una línea paralela a esta razón de la utopía. En lo particular, esta fantástica opinión o respuesta sobre la utopía es mencionada por el director de cine argentino Fernando Birri, dicha interpretación es contada por Eduardo Galeano, es una metafórica y poética descripción, nos puede brindar la oportunidad de extendernos a un mundo del que estamos totalmente ajenos y dispersos, nos tiende la hermosa oportunidad al delirio, nos lleva bien apretados de la mano a ese mundo mágico que puede tener la mente.

Fernando Birri refiere que la utopía se encuentra o mejor dicho es parte del horizonte, yace a la distancia… el director comenta que jamás seremos capaces de tenerla, de palparla, de acariciarla, pues entre más te acerques, más se aleja, si te aproximas dos pasos, ella retrocede dos pasos, si caminas diez pasos, ella se aleja los mismo diez pasos, cuanto más la busquemos menos la encontraremos, nos ofrece un cuaderno de mil hojas lleno de oportunidades, nos alista para soñar o delirar. Creo que estoy entendiendo para qué me puede servir la utopía de Fernando Birri, para dar paso a paso firme, fuerte hasta el horizonte y tener millones de vertientes listas para mi. Creo que estoy entendiendo que nunca llegaré al final, disfrutando del largo camino que se me puede presentar. Entonces la utopía de Fernando Birri sirve para eso, para caminar delirando y con la mente sana y libre de todo.

Nuestra mente debe ser como el agua, siempre tener la habilidad de entrar y salir de cualquier rendija que se le presente, debe tener la fuerza suficiente para abrir caminos para jamás detenerse y seguir siempre avanzando. Escaparse por cualquier oportunidad que se le presente, jamás dejar de caminar, una mente flexible y a la vez fuerte.

Tenemos el derecho a soñar el derecho al delirio que deberían de convertirse en obligaciones naturales del ser humano.


José Manuel Ramírez Reyes
Licenciado en Ciencias de la Comunicación, por parte de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, colaborador de suplemento “Ser Universitario Periódico Síntesis” y Diseñador Editorial de Playboy México.