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La restauración en México: disciplina al servicio de la conservación del patrimonio

Marina Corres Tenorio

La restauración es una disciplina que implica conocimientos teóricos y habilidades manuales. La profesión nace como un oficio técnico que al paso de los años adquiere un nivel de licenciatura, en donde indispensablemente se integran conocimientos sobre historia, química, biología y administración, entre otras materias científicas.

El perfil de un restaurador se caracteriza por un temple extremadamente paciente y un espíritu aventurero, ya que la intervención de un bien conlleva a una serie de procedimientos minuciosos y tardados, así como el tener que trasladarse a comunidades en el interior del país, debido a que la mayoría de los bienes se encuentran custodiados en sus comunidades originarias.

Un restaurador profesional tiene la capacidad de atender todo tipo de bienes materiales que pertenecen al patrimonio de una sociedad, bienes que han recibido un reconocimiento de cualquier índole, sea particular o público. Como parte de la preparación que las distintas escuelas y universidades brindan en el país, un estudiante de restauración adquiere conocimientos teóricos, prácticos y científicos para intervenir objetos arqueológicos, históricos y contemporáneos. Los materiales de los que pueden estar hechos estos bienes incluyen piedra, madera, metal, papel, vidrio, textiles, palma, piel, etc.

Una definición muy completa sobre el patrimonio material la da Patricia Pernas Guarneros en Patrimonio cultural y nacional en México: “El patrimonio cultural de un país incluye todas las obras arquitectónicas, de escultura o pintura, monumentales, elementos o estructuras de carácter arqueológico, inscripciones, cavernas y grupos de elementos, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, el arte o la ciencia”. Se incluyen también los conjuntos arquitectónicos y las obras que el hombre ha realizado utilizando la naturaleza, y que han recibido un valor universal excepcional. Desde este punto de vista, se vuelven irremplazables y su modificación, alteración o pérdida, un perjuicio social.

En México, la protección del patrimonio cultural tangible e intangible del país está a cargo de una serie de instituciones a nivel federal que promueven la conservación y preservación de dichos bienes. Estas instituciones se rigen sólo por mandatos locales, sino también por convenciones internacionales que marcan las directrices y homogenizan los criterios de intervención. Un profesional en restauración conoce y utiliza estos criterios, con la finalidad de intervenir adecuadamente los bienes en cuestión, respetando su integridad y sin alterar su materialidad.

Por último cabe mencionar que actualmente la disciplina de restauración se enfoca principalmente en la conservación y preservación de los bienes culturales, y las actividades de restauración sólo se llevan a cabo como último recurso, utilizando el principio básico de la “mínima intervención” posible.


Marina Corres Tenorio
Licenciada en Restauración por la Escuela Nacional de Conservación. Cuenta con una especialidad en Historia del Arte en pintura de caballete del S. XVII, actualmente trabaja en el INAH-Oaxaca, es perito restaurador y su proyecto más reciente es la recuperación de 3 retablos siniestrados por un incendio en San Andrés Zabache, Ejutla, Oaxaca.

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